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Calle 10 con Cra 51. (Medellín, Colombia) |
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Editado por Claudio Olivares (Santiago de Chile). Lo puedes encontrar en la web y facebook. |
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Einstein en la Universidad de Antioquia. Pintura de Rodas 2005. |
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Calle 10 con Cra 51. (Medellín, Colombia) |
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Editado por Claudio Olivares (Santiago de Chile). Lo puedes encontrar en la web y facebook. |
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Einstein en la Universidad de Antioquia. Pintura de Rodas 2005. |
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En el Foro de Seguridad Vial en Plaza Mayor |
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En la van de viaje para Andes |
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Parchados en Andes |
Foto ©jibt (2011): Cicloruta La 70 (Medellín, Colombia)
Por: Jorge Iván Ballesteros Toro
Como cualquier expresión que se pueda participar en lo público, “Váyanse para la ciclovía” no fue la excepción. Estas palabras fueron expresadas por uno de los 30.000 mil taxistas de Medellín. En voz alta, el taxista que se encontraba en la puerta del ITM Robledo le dijo, a los ciclistas que los miércoles realizamos la SiCLeada, “váyanse para la ciclovía”. Cabe entonces preguntarnos ¿Por qué se gesticulan estas palabras?
Cómo en muchas culturas, y la paisa no se queda atrás, el expresar y vociferar en tono fuerte es sinónimo de “frentero” (vale aclarar, en tono fuerte). Quizá los más de 50 ciclistas con sus pitos, cantos y armonía, despertaron en el taxista una voz de rechazo, pues estábamos ocupando el carril derecho de la calzada en una distancia de 50 metros ¿Qué significado tiene este espacio? Podríamos decir que el tráfico de vehículos de combustión interna se vuelve más lento por la presencia de los ciclistas en la vía, y esto podría representar que el manojo de ají que los conductores llevan entre el “culo” y los obliga a moverse a más velocidad por la vía, no haya tenido su efecto, y esto haya generado una ceguera frente a los ciclistas que nos desplazamos más lento, sin el manojo y sin emitir gases.
Detrás de “Váyanse para la ciclovía” se pueden esconder más interrogantes frente al comportamiento del transporte en la ciudad, bien sea que se emplee energía exosomática o energía endosomática. Los exosomáticos utilizan energía fósil y tienen el privilegio de usar vías amplias y sin obstáculos; por su parte, los endosomáticos emplean la energía generada por el mismo cuerpo, no tienen espacio definido y deben “guerrear” en la vía para no ser atropellados por los exosomáticos.
Ubiquemos un espacio, entre comillas, construido para los ciclistas, “La cicloruta Carabobo” que va desde el Museo de Antioquia hasta Moravia, cuando un ciclista pasa de una calle a otra este debe bajar y subir obstáculos físicos, pues la cicloruta no tiene pasos a nivel (rampas) sino muros de 10 cm o más centímetros de alto, situación permanente en la mayoría de ciclorutas, lo cual conlleva a que los ciclistas en la ciudad se vuelvan acróbatas. No obstante, los conductores de carros y motos se quejan porque sus máquinas exosomáticas se están averiando por la instalación de guías de paso para personas invidentes sobre la avenida El Poblado, se quejan por los semáforos en las glorietas que facilitan el acceso a peatones, se quejan por el pico y placa, y se quejan por todo; mientras tanto, los peatones, ciclistas, patinetos y personas con movilidad reducida no decimos nada frente a la falta de respeto en la vía por parte de los exosomáticos. Pensemos, se imaginan que en una vía de carros y motos en vez de un reductor de velocidad conocido como “policia” se ubicara un muro de 5 cm de alto por 30 cm de ancho sin rampa ¿Qué pasaría?.
Al frente de “Váyanse para la ciclovía” existen personas que con su labor contribuyen al desarrollo del país y la integración de su familia, seres humanos que día a día guerrean en la vía buscando un espacio para proteger su vida. Somos más de 35 mil ciclistas en Medellín que día a día nos desplazamos entre el norte y el sur y entre el oriente y el occidente y que solicitamos respeto en la vía, pues vivimos sesgados de las políticas de transporte que solo privilegian a una minoría que tiene carro y moto. En nuestros caballitos de acero las emisiones atmosféricas son neutras, mejoramos nuestros estilos de vida, somos más productivos; además los ciclistas somos más unidos que los exosomáticos.
Pensar en una ciudad solidaria, es pensar en un territorio donde las personas se comunican y comparten. Pensar en una ciudad sostenible es pensar en lugares donde el espacio público y las zonas verdes generan sinergias colectivas. Pensar en una ciudad para la movilidad, es pensar en espacios donde primero sean los humanos y luego las máquinas, dónde expresiones “Váyanse para la ciclovia” se transformen por expresiones “Compartimos juntos la vía” y donde la pacificación del tráfico es una estrategia fundamental para gestión de la movilidad.
"La bicicleta es el medio de transporte más civilizado que el hombre conoce. Otras formas de transporte cada día se vuelven más como pesadillas. Sólo la bicicleta se mantiene pura de corazón".
Iris Murdoch. Autora y filósofa Irlandesa. 1919-1999.
Por: Jorge Iván Ballesteros Toro
Celebrar un día en medio de los 365 que tiene el año es agradable, pero es más cuando se trata de brindarle un homenaje a la máquina que ha permitido a los seres humanos desarrollar grandes inventos y memorar historias, estamos hablando de la bicicleta. Sobre dos ruedas, un cuadro, un manubrio, un sillín, unas bielas, unas llantas, entre otros, descansa el cuerpo de lo humano, de la libertad, del aire, de los sueños. La niñez revive y el paisaje se refresca.
La historia de la bicicleta se remonta hacia el siglo XIX, quizá unas décadas o siglos más atrás, no obstante, desde que se inventó su desarrollo no ha parado en avances tecnológicos, nuevos materiales, nuevas competencias y disciplinas. El Caballito de Acero está pasando de ser un objeto de casa, a convertirse en un inspirador de hazañas en el deporte y un promotor de la vida en la ciudad como medio de transporte.
En el año 1903 se disputó el Tour de Francia, la cual fue la primera competición del ciclismo por etapas del mundo que contó con un recorrido de 2.428 Km y cuya primera etapa Montgeron-Lyon tuvo un trayecto de 467 kms, en aquel tiempo el ganador de la competencia fue el francés Maurice Garin. En 1909 se llevo a cabo el primer Giro de Italia con 2.448 km y 8 etapas y el ganador fue el italiano Luigui Gana, quien obtuvo la maglia rosa. Para el año 1935 se celebró por primera vez La Vuelta a España, que tuvo una distancia de 3.431 km que se disputaron en 14 etapas, el ganador fue el belga Gustaaf Deloor.
La Vuelta a Colombia en Bicicleta es la principal prueba por etapas de Suramérica, la cual inició con 35 participantes el 5 de enero de 1951 en la Avenida Jiménez de Bogotá, de los cuales terminaron 30 ciclistas que cubrieron las 10 etapas y el recorrido de 1.233 km, que tuvo como campeón al “Zipa Indomable” Efrain Forero, quien empleó 45 horas y 23 minutos.
Sobre dos ruedas sin motor la vida es más alegre. El reconocido profesor de antropología y etnología de la I´Ecole des Hautes Études en Sciences Sociales de París, Marc Augé, reconoce en su libro “Elogio de la Bicicleta” escrito en 2008 que «el milagro del ciclismo devuelve a la ciudad su carácter de tierra de aventura o, al menos de travesía (…) ¡Arriba las bicicletas, para cambiar la vida! El ciclismo es humanismo». Al pensar en la ciudad sostenible, la bicicleta cobra un papel especial, es la mejor en distancias de 8 kms, para su desplazamiento no utiliza petróleo y no genera emisiones, por el contrario brinda como beneficio la recuperación física corporal y por su velocidad permite reconocer el entorno y el paisaje.
¿Por qué decirle no a la bicicleta en la ciudad? ¿Por qué negar su existencia y dejarla a un lado con el peyorativo adjetivo de que la bicicleta es una alternativa, cuando es el medio de transporte sobre ruedas más eficiente económica y ambientalmente? ¿Por qué dejar la bici al olvido como sucede con las políticas actuales de transporte que benefician en gran medida al transporte motorizado, pasando por encima el transporte no motorizado? ¿Por qué dejar en el ático la bicicleta, cuando en conjunto con el caminar y las personas con movilidad reducida, son quienes deberían definir gran parte de las políticas de movilidad de la ciudad, pues son ellos quienes hacen la movilidad?
Celebrar el 19 de abril como el Día Mundial de la Bicicleta, es recordar esa fecha en el año de 1943, cuando el químico Suizo Albert Hofmann notó que todos sus sentidos vibraban con una sensibilidad superior, una sensación de bienestar y una vida renovada.
Eso es la bicicleta, una máquina que permite despegar en las dudas y trazar sueños, donde navegar solo requiere del impulso natural para permitir al cuerpo, el espacio y el alma, el paso del aíre a través de los sentidos. Vive la vida, monta en bici.
Y el día D llegó y fue alegre. Cerca de 35 personas en su caballito de acero se dieron cita en Bantú (Barranquilla con Ferrocarril) por la Universidad de Antioquia. Llegaron diversos tipos de bicicletas como todoterreno, paleteras, monaretas, ruteras, era una gama de colores, tuercas, tornillos, neumáticos, luces y una alegría de pi a pa. La ruta salió por Barranquilla a Carlos E Restrepo, luego por la 65, la Hueso, la 70 y los parques de Laureles, seguimos por la 78 y llegamos a Villa de Aburrá, allí celebramos con una buena hidratación, fotos, show, buena vibra y muchas ideas para “promover la bicicleta como medio de transporte teniendo como fundamento la cultura”.
Cero y van 15 SiCLeadas a la fecha que le han dado la vuelta a Medellín y parte de su área metropolitana. En tan solo 6 meses hemos pasado por el oriente, occidente, centro, norte y sur, por varias comunas, barrios y lugares tutelares, centros culturales y parques, colegios y universidades, calles, carreras, autopistas y glorietas. Fuimos 12 en la SiCLeada con menos participación y la máxima fue el pasado 30 de marzo de 2011 donde contaron 82, más José que se sumo en Moravia 83, y eso sin la adición del perro que nos ha acompañado ya 2 veces. Espere un momento, recuerdo que el 16 de diciembre en la SiCLeada de Luces nos encontramos con 70 patinadores, con quienes subimos al Pueblito Paisa. Bueno, falta sumar la BiciFestación del 23 de febrero de 2011 donde salimos en medio de la lluvia cerca de 120 en nuestras bicis y firmamos el “manifiesto sobre el uso de la bicicleta como medio de transporte saludable, ecológico y sostenible”, el cual tiene consideraciones y 8 puntos excelentes para la promoción de la bicicleta como medio de transporte.
Nos queda mucho por recorrer y conocer, lo cierto es que cada miércoles la SiCLeada con sus ruteros, pitos y mazamorreras le da una vuelta a un lugar de Medellín y del valle de Aburrá, llevando sobre las bicis a personas que con su alegría brindan por +Bicicletas +Cultura +Ciudad.
Jorge Iván Ballesteros Toro
Martes, 22 de marzo de 2011
El petróleo y los automotores 40 o 50 años atrás sonaban alentadores y promotores del gran cambio social a escala global, y lo lograron, nos cambiaron la forma de apreciar y concebir todo a nuestro alrededor. Brindaron desarrollo, bienestar y acercaron lugares. Lo que no sé comentaba era su costo social y las externalidades ambientales. Generaron guerras con botín amarrado y apagaron incendios en los medios pidiendo disculpas. Hoy, este dúo, asociado al deseo y consumo, en el peor de los casos es fatalista para la vida y esta visualizando sus consecuencias.
Recuerdo aquellos tiempos cuando los snacks (yupis, chitos, snakis, gudis y otros) llegaban cargados de sorpresas que involucraban de manera suspicaz carros. Nuestros juguetes eran carros. Nuestros muñecos como Meteoro, Centella y Los Transformes mediaban su fuerza en los automotores (carros, motos y aviones), uno que otro se salía del cuento de los automotores, Los Pitufos y un Chavo con su vecindario. De pronto llegó El Cóndor, Lobo del Aire, El Auto Fantástico, Automan y con ellos las máquinas eran héroes. Ahí estaban ellas, las niñas jugando con la Barbie, hasta que llego Ken en carro y de ahí en adelante ellas también jugaban carros. De un momento a otro estos juguetes cumplieron su función, pasaron de una simple ilusión de niños a hacer parte de nuestra vida material, pasaron de la pantalla a ser nuestros mejores juguetes como adultos. Lo malo del cuento es que ya no salvan vidas. Según la OMS, en el planeta tierra por año mueren cerca de 2 millones de personas como consecuencia de la contaminación del aire y 1,27 millones de personas mueren por accidentes de tránsito.
A lo anterior, ajustamos que un carro de tamaño medio a grande puede consumir para su lavado entre 30 y 50 litros de agua, quizá siendo más, y esta acción se realiza como mínimo una vez a la semana. Esta es una cantidad de agua prudente si consideramos que el lavado del carro se mezcla con residuos de petróleo como aceites, gasolina y otros, con lo cual el agua requiere de mayores procesos para su depuración.
Hoy 22 de marzo en el Día Mundial del Agua, anoto, la sed de petróleo y agua tienen en jaque a la mayoría de gobiernos del mundo, pues el petróleo es un recurso natural no renovable que poco a poco está llegando a su etapa senil y el agua poco a poco pierde su calidad natural para convertirse en depósito de desechos humanos, cloaca. Un poco de razón y posiblemente podremos renovar la disponibilidad del agua, que para el caso de Colombia es de 45.000 m3 de agua dulce per cápita aproximadamente, comparado con Brasil que es de 30.000 y Argentina que está por debajo de 10.000.
En los años 60 hablar de agua embotellada era descabellado, locura, ficción, hoy es una realidad. En el presente una botella de 600 ml de agua tiene un valor de COL$1.500= y la misma porción de gasolina COL$1.500=. Lo anterior teniendo presente que el agua debe ser un bien público, cosa que todavía en Colombia estamos en duda, mientras el subsuelo colombiano es del Estado y de ahí proviene el petróleo ¿Cuándo será que el agua será un bien público en Colombia?
El agua y el petróleo se parecen un poco. En Medellín por ejemplo, los deportistas y aficionados que deseamos ingresar a la Ciclovía del Río un domingo o martes o jueves debemos sortear la vida con el tráfico imparable, pesado y ligero de la autopista que se desplaza a 60 km/hr. Por un lado, en la Ciclovía busco descansar y tomarme una cantidad de agua para hidratarme y por otro lado, logro salvarme de la generación del petróleo que hace desplazar carros pequeños, camionetas, camiones, buses y motos a una velocidad imparable. Luego de unos 5 minutos logro cruzar y suspiro “Que milagro, he llegado, un vaso de agua por favor”.
En la meta de llegada, estos campeones que viajan en sus bicis sacándole el aprieto a los motores del petróleo exclaman “ayer el agua no era en botella pero hoy si, hoy el petróleo es costoso y se agota gota a gota como el agua. Ayer las bicis eran para ricos, hoy para los pobres, mañana para todos”.
En bici el petróleo representa una mínima expresión de sus derivados. En bici el consumo de agua se reduce sustancialmente, pues se utiliza en su gran mayoría para satisfacer una necesidad física inherente al ser humano. Por naturaleza utiliza la bici, es tan saludable como proteger el agua.