martes, 11 de mayo de 2010

Sin bici no hay paraíso

Parte de: Ecología práctica - consejos ecológicos
Tags: bicicleta, transporte sostenible,
Actualizado: 27/04/2010
Disponible en: http://www.terra.org/sin-bici-no-hay-paraiso_2390.html


El paraíso es la realidad que imaginamos cuando nos interesa más compartir que gozar. Y la bici es este símbolo inequívoco de vivir en armonía desde la propia realidad amorosa por nuestro entorno.

Para descubrir la esencia de la bicicleta –esta máquina para la libertad, que permite viajar por el mundo, grande o pequeño, además de trabajar o sentir por lo local y lo global– os proponemos un pequeño viaje en cinco estaciones: la bici, retrato del alma; el infierno sin bici; el paraíso con bici; soluciones en el paraíso y vivir en paz en el paraíso.

La bici retrato del alma

El alma de una bici son los bujes donde se sustentan las ruedas que seguirán el impulso entregado por el corazón y la mejor de las energías humanas, para un experiencia en tiempo lento sobre la tierra.

Tiempo para imaginar que en nuestra alma puedan cabalgar decisiones por un mundo mejor, renovable y sostenible. Porque todo está conectado y esto es lo que nos trasmite el cielo del astro Rey y del dios Eolo que mecen la bicicleta.

La bici transmite fuerza suficiente para lavar nuestros pecados de excesos y destrucción para con ella atender necesidades básicas sin dañar el entorno, porque pedaleo a pedaleo incluso la más sucia de nuestras ropas se limpia.

Máquina trabajadora capaz de montar todo tipo de ingenios para limar el egoísmo y convertirlo en dulce néctar que nos permita a su vez alimentar nuestro mejor tempo y poder saciar nuestra voluntad por ofrecer lo mejor de lo humano.

La bici, máquina humana para la libertad.

Incluso para aquellas personas que van perdiendo fuerza, porque la bicicleta también puede ser una muleta móvil porque en su alma está la voluntad de llevarnos sin distinción de corpulencia gracias a los motorcillos eléctricos en los ejes.

Aunque no podemos olvidar que la bicicleta es incluso más eficaz que andar y que nos permite consumir hasta 7 veces menos de energía por kilómetro recorrido que correr Y es que la ciencia de la bicicleta nos demuestra de forma contundente que nunca el ingenio humano creo una máquina más eficiente y respetuosa…

para soñar nuevas experiencias en las que las nubes no ennegrezcan y el aire siga impoluto para nosotros y las futuras generaciones… para que sigan viendo el sol...

para que en familia sean felices mientras gozan del pedaleo; por qué rodar a la velocidad de las mariposas es el mejor ejemplo que podemos dar a nuestros hijos/as y el testimonio de que la vida es bella cuando se vive en armonía.

Armonía que no está reñida con la diversión, montados sin ropajes ni pudor; sobre los pedales compartimos los anhelos comunes, en grupo, en sociedad, ya que es en el compartir con los otros donde el concepto humano se hace adulto…

a la vez que se amplia en mil dimensiones para los más pequeños que aprenden de lo que ven y de ahí que una infancia ligada a la bicicleta es la que nos prepara para la adultez respetuosa por lo cósmico.

Es en la estela que dejan las dos ruedas donde se han escrito algunas de nuestras mejores experiencias, donde en el camino se hace visible el trabajo esculpiendo la tierra y donde en estas estelas dibujamos nuestra existencia más emotiva.

Las mejores sonrisas se consiguen siempre sobre pedales.

Máquina versátil en la que el arte puede viajar dejando un mensaje sonoro y vivo en la que la mejor sonrisa no es aquella que se dibuja en el rostro sino la que se reparte acompañada de un grácil pedaleo.

Máquina versátil para imaginar en lo más profundo de nuestros sentimientos la rueda de la vida que es a su vez la rueda de la fortuna siempre que no nos olvidemos del paraíso.

El infierno sin bici

En el infierno no hay bicis; reina la oscuridad de la indigestión del oro negro convertida en aparente tesoro envenenado del que nos hemos hecho adictos hasta llegar a aparcar nuestro vehículo celestial para dar paso a la riqueza efímera motorizada que acalla los sollozos de nuestra alma abandonada en un mar de asfalto.

En el infierno no hay bicis, sólo el pestilente humo de los autos que van minando la salud colectiva.

Un mar de asfalto y cemento esparcido por toda la tierra, que ha ennegrecido todos los paisajes sin distinción de escenarios, un mar que nos ha robado preciados bienes naturales a nuestra alma y a miles de seres de vivos que comparten nuestra única tierra.

Y todo por lanzarnos a la vorágine en la que sólo las explosiones a cuatro tiempos nos sitúan en el centro del mayor tsunami de la historia y que ha conseguido arrebatarnos nuestro más noble espíritu…

…que deambula entre pestilentes y ponzoñosos aires a la vez que carcomen toda posibilidad de curación … porque en la polución nos sentimos dueños de la creación aunque perdamos vidas humanas a raíz de cuarenta mil almas al año…

…pero a las que acompañaremos en paseo fúnebre mientras les cantamos la canción de amor con el acompañamiento del run-run de nuestros motores avanzando en santa peregrinación diaria asumiendo sin discusión el triste final que nos aguarda lejos de la Madre Tierra.

Imaginando, eso si, que nuestra capacidad tecnológica sabrá resolver o mejor dicho reconstruir un futuro del que sentirnos orgullosos en lugar de ver un futuro brillante del que tengamos que reconocer que nos hemos equivocado.

El paraíso con bici

En el paraíso solo se llega y se vive en bici y con un auto menos. Con bici y sin prisas, con bici y sin dolencias, con bici y emocionados, enamorados de la Paz.

En el paraíso sólo se llega con un auto menos. Campaña de GDL en bici (Guadalajara, México)

La Paz que hay que ganar a golpe de pedal, paso a paso, porque no hay más caminos que los que se trazan lentamente y nos permiten transitar saboreando nuestra esencia conectada al medio.

Para recorrer callejuelas, ramblas y paseos, avenidas y bulevares, por las que a ritmo de aleteo lepidóptero podemos descubrir nuestra más insigne herencia como usufructuarios de la Tierra.

Una Tierra, un hábitat edificado sobre las reglas de la economía solar, de cielos azules y limpios ambientes de calles sosegadas y viviendas autoproductoras de energía, de verdes entornos que nos reconecten…

…y permitan la vivencia ciudadana que no es otra que la de esforzarse para edificar la utopía, pedazo a pedazo sobre este asfalto vicioso que nos separa de la tierra y del que tendremos que desprendernos.

Porque los caminos veloces son de hierro y sobre raíles nuestras bicicletas pueden viajar por vastos territorios dándonos la oportunidad de descubrir la utopía que hay tras nuevos horizontes sobre una tierra en simbiótica relación con la Madre Tierra.

Una utopía que empezó hace poco más de un siglo y que no ha cesado de ponernos soluciones frente a la codicia. Porque detrás de cada bicicleta subyace el alma gemela de lo que somos cada uno. Cada bicicleta nos permite nuestras mejores labores sin huella, sobre un planeta finito en recursos pero infinito en oportunidades para amar sobre pedales…

…pedales elegantes para ofrecer belleza al paraíso, para sentir las caricias del aire contento, para citas románicas, para satisfacer los sueños alquímicos que hay que poder transmitir a las futuras generaciones…

Una bicicleta para cada necesidad es la filosofía de las Fetama Watermelon de Espaibici.

…pedales briosos porque hay caminos para todos los destinos, para los cotidianos y conocidos, pero también para los desconocidos de la aventura de la solidaridad con la extenuación que sólo proporcionan los sueños…

…pedales sin distinción de género, para ellas que buscan la complicidad del amante, para ellos que buscan la tranquilidad en la relación, para ambos, en compañía, para rodar estables, seguros y ágiles como sólo el diseño clásico puede ofrecer…

…pedales plegables para compartir espacios mínimos, para que nos acompañen hasta nuestros aposentos, para que nos lleven hacia los más recónditos paisajes de nuestra alma, para que seamos capaces de imaginar nuevos hitos de sensatez.

Una bici es algo más que un amasijo de hierro y caucho entre las piernas. Mucho más. Que no es sólo una máquina para correr y que como máquina nos exige usarla con cuidado para que no dañe nuestro cuerpo y proteja nuestro corazón:

Cómo el pedaleo sin punto muerto de Rotor, este invento español que nos permite visionar que otro pedaleo es posible y que algún día todas las bicis pedaleen con Rotor; por que hacer rendir un 16 % más nuestra fuerza, pero sobretodo porque cuida nuestra musculatura, hace más rítmico nuestro pedaleo, hace que parezca que pedaleando nademos sobre la tierra.

Con sillines que no aplastan nuestras partes más íntimas y sensibles. Que no revoltean el escroto y sus posesiones ni pellizcan los labios vulgares sin compasión. Sillines que con o sin próstata protegen la Vida y permiten hacer el amor después del pedaleo duro. Eso y mucho más es el sillín Duopower, que por cierto es también español.

Con sistemas de multiplicación de fuerzas como hacen los cambios internos, de forma progresiva, sin mantenimiento y siempre con total seguridad, para arrancar con el mejor pie, con la mejor marcha y protegiendo como ningún sistema de propulsión nuestra musculatura.

Con luz propia a fuerza de pedales; iluminación renovable con energía humana salida del propio movimiento del buje de la rueda o electricidad verde generada a cada pedalada a razón de un mínimo de 70 W.

Tecnologías todas ellas saludables para no ir desnudos montados en nuestra bicicleta y hacerlo con elegancia ergonómica… que para pedalear no hay que fregar el pie con el suelo y es que cuando más arqueamos nuestras piernas sobre la bici más sufren nuestras carnes…

… que la primera regla para subirse a una bici es que la pierna cuando alcanza la parte baja del pedal debe estar bien estirada y que para cuando uno se detiene basta con inclinarse ligeramente y acariciar en la distancia la propia sombra que nunca va sola.

Luces y sombras las hay por todas partes en este planeta soleado. Pero son más las luces que iluminan a la bicicleta. Por que con la bicicleta podemos imaginar las más insólitas de las posibilidades trasteando lo que humanamente no sería posible, con:

…triciclos de carga delantera, estables que nos hacen conscientes de lo que llevamos y empujamos; triciclos de carga trasera, ágiles, sin límites de posibilidades más que las que nos impongan nuestras fuerzas.

…bicicletas con remolques para que cuando no haya carga que acarrear nos permita simplemente pedalear a pierna suelta o bicis con portaequipajes extras para los que no pueden dejar la bici para nada…

…soluciones para transportar nuestros pequeños, con elegancia, con la vista al frente para ellos, con el paisaje por compañero, o con carritos que nos permiten llevarlos de paseo ya sea pedaleando o andando…

…soluciones ingeniosas de tres en uno o de uno en tres en las que vencer limitaciones de espacio, de funcionalidad de deseos, para que cada cual, grandes y pequeños tengan su propio vehículo en el paraíso…

… bicicletas para el amor más profundo, aquel en el que incluso pedaleando se puede seguir filosofando sobre la vida sin detenerse o para que los que están ciegos puedan ver a través de los pedales…

…bicicletas para nuevas emociones, para tensar la musculatura hasta arquear la columna vertebral cual arco y lanzarse como una flecha cruzando el universo a la velocidad en la que el viento se funde con el pedaleo…

…bicicletas para uso público, pensadas para la ciudadanía libre, para personas sin carne, que no precisa convertirse en un anuncio rodante de una multinacional y que no nos cuestan en mantenimiento tres mil euros al año…

…bicicletas para nostálgicos, para recuperar la historia de la única herramienta que los dioses nos dieron para vivir en Paz en el paraíso.

Vivir en Paz en el paraíso

Una bici puede llevar todo el bagaje de una vida destinada a repartir felicidad por el mundo, ya sea lejano (caso del Biciclown y su vuelta al planeta en 10 años) o por el mundo cotidiano convirtiendo cada recorrido en un espacio para ser más generosos y dulces con nuestros semejantes y con nuestro entorno. Que nuestros recorridos pedaleando pueden ser acompañados de complementos que nos permitan gozar en todas las dimensiones que ofrece la bicicleta.

Sabiendo y comprendiendo que ante todo una bici es una máquina y que debemos adaptarnos a ella, no al contrario y por tanto, debemos ser estrictos en la regla de las “E”: ergonomía para la salud de nuestro cuerpo, eficiencia para ir más lejos no sólo en distancia sino en emociones y energía para iluminar los caminos recorridos cuando estos se nos oscurecen por falta de previsión.

Vestir nuestra bici con los mejores complementos nos permite llevar nuestros bártulos de forma más segura o eficaz, de poder dejar en posición de descanso cuando nos alejamos o proteger nuestra piel del barro de la vida.

Pongamos los mejores complementos a nuestra querida bici.

Conservar la propia máquina es una condición ética de respeto a nuestra propia identidad como familiares de todas las personas que escriben a diario con ingenio la evolución de la bici. Conservar es prevenir el desgaste de los elementos rodantes y atornillados y eso se planifica para mayor seguridad.

Seguridad no es sólo una norma con la que aplicarse. Cada elemento complementario debemos valorarlo no tanto por su utilidad sino por la seguridad que nos aporta. Una cuerda atada al chasis puede tirar de un carro. Pero un carro desenganchado mientras rodamos puede segar una vida inocente. ¿Vamos en bici seguros de lo que tenemos entre las piernas?

En el paraíso, la seguridad no es una condición del mismo y las bicis son un anzuelo apetitoso para que sean substraídas sin permiso de su alma conectada. Mientras no alcancemos un sentido ético y moral más alto debemos proteger las bicis con una buena ancla y otros elementos.

En el paraíso, la seguridad también es la del entorno. Espacios comunes para el reposo de nuestros pedales, etiquetas para facilitar la identidad entre la multitud, rediles donde sentirse acompañados. No somos una multitud de pedales sino seres libres que gustan de la hermandad del pedal.

Tenemos que aprender el arte de trabajar con al energía de los pedales.


Una hermandad dispuesta a trabajar de múltiples formas con bici y con energía por que en el paraíso, la bicicleta no es más que una palabra en el gran poema de la Historia de la Humanidad. Una palabra escurridiza, ingeniosa, ecológica; una imagen de la sensatez para mejorar nuestra movilidad, de forma sostenible y emocionante; una metáfora del propio crecimiento personal y como especie en armonía cósmica.

Sin bici, no hay paraíso. Nuestro paraíso terrenal empieza donde acaban nuestros humos… Feliz pedaleo.

Este texto, elaborado por Jordi Miralles, pertenece a las imágenes que ilustraron la conferencia impartida por el autor en el ciclo En-Bicíate dentro del certamen Cosmopoética 2010 celebrado en Córdoba (5 -7 de abril). La visión poética que ofrece sobre la bicicleta se complementa con lo que casi parece el índice de un tratado de ciclismo básico. El interés que despertó ha impulsado su reproducción impresa. Fotos: Fundación Tierra salvo que se indique lo contrario.

jueves, 22 de abril de 2010

El Día sin Carro, un espacio de tranquilidad y buen descanso.

Por Jorge Iván Ballesteros Toro (22-Abr-10).

Cada año se lleva a cabo en varias ciudades del mundo las jornadas de Día Sin Carro como un espacio de construcción de ciudad, fundamentado en la sensibilización ciudadana. Cada espacio territorial ubica condiciones y regula de acuerdo a sus necesidades prioritarias. El Concejo de Medellín mediante Acuerdo 21 de 2008 institucionalizó el día social y ambiental Sin Carro en Medellín, para lo cual estableció que se llevaría cada año el 22 de abril como un homenaje al Día de la Tierra.

Este acuerdo municipal se propuso los siguientes objetivos: disminuir en los niveles de contaminación ambiental producida por ruido y gases contaminantes emitidos por vehículos automotores; reducir el índice de accidentalidad vial en la ciudad; contribuir con el mejoramiento de la movilidad del transporte público; sensibilizar a la ciudadanía sobre la problemática asociada con el reducido uso del transporte público; promover alternativas de desplazamiento particular y masivo menos traumáticas para el ambiente; generar pedagogía social en torno a la protección del medio ambiente, el uso adecuado de los recursos naturales, la seguridad vial y la salud, como obligaciones fundamentales de corresponsabilidad ciudadana.

Lo anterior tiene sus consideraciones y observaciones, positivas y propositivas, pues esta jornada, que se lleva a cabo en más de mil ciudades el día 22 de septiembre desde el año 2000, y que para el caso de Bogotá se lleva el 1er miércoles de febrero de cada año por decisión de los ciudadanos mediante referendo, invita a meditar sobre las actuaciones del hombre y su relación con ese puntico azul -Carl Sagan-, ese que su diámetro Ecuatorial es de 12.756,5 km y cuyo diámetro Polar es de 12.713,7 km, ese que bautizaron "La Tierra". Del Día Sin Carro, quien resulta más agradecido por cada minuto, por cada espacio-tiempo de reflexión que exhala “uffff, ya estoy mamada, venga, venga, paren un momento, cojo aire”, es el geoide. Es como si el planeta se detuviera, inhalara, exhalara y gritara a los demás planetas y galaxias “que buen descanso”.

Para el caso de Medellín decimos que es el Día Sin Carro, es como sí preguntáramos ¿Cuantas horas tiene un día? 24 horas, o me equivoco; pues, la jornada inicia a las 6:00 hrs y finaliza a las 18:00 hrs, como quien dice “medio día”. Pero 12 horas, en el marco de 8.760 horas aproximadas que tiene un año, son suficientes para expresar, por medio de hábitos de vida saludables y cultura de la movilidad sostenible “se siente bien un Día Sin Carro, se siente tranquilo, que buen descanso”.

Nos podemos imaginar, y preguntar ¿Qué bueno sería que esta jornada de tranquilidad y aire limpio se repitiese constantemente? Y La Tierra dijo “Ciudadanos de Medellín y el Área Metropolitana, gracias por este día, nos vemos el otro año, o cuando ustedes me inviten”.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Una nota sobre la historia de la bicicleta: “mi historia en bici”.

Jorge Iván Ballesteros Toro
Miércoles, 03 de febrero de 2010

Cómo gomoso y apasionado por la bicicleta desde niño, he tenido el reflejo de esta máquina que navega a escala humana. La he utilizado para transportarme al trabajo, al estudio, visitar amigos, sentir el viento o aliviar asperezas; para salir de fin semana a la ciclovía y disfrutar de la gastronomía tradicional y descansar de la rutina de la semana, ver gente, personajes; para salir al campo de ciclomontañista con amigos y reír un rato, visitar compadres, descubrir lugares, bañar en un río; o montar la bici para salir de vacaciones por varios días descubriendo paisajes, conociendo gente, consumiendo alimentos típicos y bañando en cuanto charco se atraviese; o para navegar entre murallas, cielos y estrellas. Es la bici.

Durante mucho tiempo, horas, minutos y segundos, me he cuestionado ¿Qué significado tiene una máquina como la bicicleta para el hombre? ¿Quién invento esta máquina? ¿Qué hay detrás de una tecnología básica pero eficiente? Y sobre todo ¿Cuál es la historia de la bicicleta? Sí, cuál es la historia de la bicicleta, eso si realmente existiese una única historia de la bicicleta. Sí esta fuera cierta ¿Dónde está? ¿Quién la escribió? o ¿Por qué la escribió?.

Un momento, peguémonos un pedaleo o un piquecito: “ya vuelvo voy allí y ya regreso”, “le cambio llantas”, “que bonita que esta la niña”, “donde estuvo en ella que esta toda empantanada”, “échele aceite, lubríquela, esa es la vida de la bici”, “ya me ando 2 cuadros en una sola llanta”, “ya salto ese barranco”, “ya bajo por la escalas de la iglesia”, “me la trajo el niño dios”, “uff… me pegué una caída, unos rasponcitos ahí, no pasó nada”, y muchas, pero muchas más historias y recuerdos se pueden tejer. Ahí dejo las comillas para que las utilicen "¿Cuál es su historia en bici?”.

Quién invento la bici, o estaba muy volado, o estaba viendo más allá de lo evidente ¿Quién sabe? Lo cierto del caso, es que gracias a este invento el ser humano navega por la superficie de la tierra. No sé si devolverme en el tiempo y observar si fueron los egipcios, aztecas o chinos quienes hicieron los rudimentos de la bici. No sé si fue el celerífero de Mede de Sivrac consumiendo alucinógenos en Francia por allá en 1790, o la draisiana del conde alemán barón Kart von Drais en 1817 o los bocetos de Da Vinci ...? ¿Quién sabe?.

Quizá fue su desarrollo, que en el tiempo avizoró múltiples experimentos, descubrimientos e innovaciones. Maybach y Daimler en 1885 construyeron una motocicleta con base en la bicicleta. Los neumáticos Dunlop se pegaron a las ruedas de las bicicletas por allá en 1887. George Ferris en 1893, basando como principio inicial la rueda de la bici se inspiro para construir The Ferris Wheel, rueda de chicago o noria. Henry Ford en 1896 bautizó como cuadriciclo una máquina que estaba emplazada sobre 4 ruedas de bicicleta. Los hermanos Orville y Wilbur Wright fabricantes de bicicletas dieron los primeros saltos de la aviación en 1903. Son muchas historias para narrar ¿Quién sabe? …!!!


Sobre la historia de la bicicleta hay mucho que contar, muchos matices, tantos que, pecaría a priori si me atrevo a decir que fue Zutano y Fulano quienes inventaron la bicicleta, y que Mengano y Citano se inspiraron en la bicicleta y realizaron innovaciones que conllevaron al desarrollo de las máquinas del presente y otros que sobre la bici ven hacia el futuro.

La historia de la bicicleta es la historia de cada uno, es la historia que cada persona comparte en su bici, en su caballito de acero, es una historia de vida, es alegría, es libertad, es esfuerzo, es aire, es la historia de la bicicleta, “mi historia en bici”.

¿Cuál es su historia en bici? ...!!!

jueves, 8 de octubre de 2009

Fundamentos para una política de movilidad sostenible

Por Yolanda Montaño Salinas
Corporación Plan&Acción
Cartago (Valle del Cauca-Colombia), 3 de octubre de 2009

Introducción.

La movilidad, como parte de la atividad humana cotidiana, afecta al entorno urbano, la calidad del ambiente, la vida social y la vida individual de las personas. El entorno urbano, como materialidad, en la configuración, accesibilidad y uso de los espacios, y como hábitat, en la calidad del aire, las aguas y el sonorama. La vida social y la vida individual, en las formas de relación entre los diferentes actores del viario, la exclusión y el confinamiento de sectores sociales (especialmente niños, ancianos y discapacitados) imposibilitados de acceder a los espacios públicos dominados por los vehículos a motor y, por ende, en la inequidad en las condiciones de competencia entre los actores por el disfrute de los espacios públicos y en las manifestaciones violentas que tienden a resolver dicha competencia en favor de los actores motorizados y en detrimento de los demás.

El problema de la motorización.

La creciente motorización de la movilidad constituye una amenaza para el medio ambiente por su influencia en el calentamiento global, por el consumo exagerado de energía, bajo la forma de combustibles fósiles, por la disposicíón inadecuada de residuos de aceites lubricantes, por la emisión de gases tóxicos residuales de la combustión y por las emisiones de ruido.

La infraestructrura vial para la movilización motorizada ejerce un fuerte impacto negativo sobre el espacio público, al especializar su uso y excluir de su disfrute a todos los demás actores del viario: peatones, discapacitados, niños, adultos mayores y ciclistas, todos los cuales acceden a las vías a lo más en calidad de intrusos, corriendo por su cuenta con riesgos para su integridad, que muchas veces se traducen en lesiones o muertes por accidente y, siempre, en agresiones por el ruido inherente a la motorización, que diariamente altera el sonorama urbano.

La búsqueda de soluciones.

Para abordar la necesidad de subsanar los problemas derivados de las soluciones de movilidad actuales, producto de un proceso evolutivo; no deliberado por sus propios actores, hace falta, en primer lugar, que tales actores asuman la movilidad como problemática social y como tema de deliberación y decisiones que afectan al conjunto de la vida social humana. Es decir, que construyan una percepción crítica que deslinde la propia movilidad, como necesidad y como actividad primaria, de factores de poder y prestigio que subsumen y deforman sus soluciones propias.

La introducción de cambios en las formas de movilidad, siendo una prioridad para la supervivencia y la sostenibilidad de la civilización humana, requiere no sólo del reconocimiento de los actores sociales sino de un cambio cultural profundo y de la creación de facilidades urbanas y estímulos gubernamentales al cambio de paradigma.

Condiciones para el cambio.

El cambio cultural pasa por la ética de la responsabilidad, no sólo colectiva sino individual, hacia el medio ambiente, por una revalorización estética y social de alternativas no motorizadas, por una revaloración, desde la racionalidad económica y ecológica, del uso de tales medios como la bicicleta y el desplazamiento a pie, y por el reconocimiento político de la equidad en el acceso y uso de los espacios públicos, como condición general de la equidad social.

La creación de facilidades urbanas incluye, en primer lugar, la normalización de andenes y paseos peatonales y parques, y la construcción de ciclo-rutas que permitan el desplazamiento seguro de peatones y ciclistas por carriles exclusivos, además del rediseño de las prioridades de paso en las intersecciones , la disposición de facilidades de parqueo para bicicletas, sillas de ruedas y otros vehículos “menores”, la recomposición paisajística del ambiente urbano y la disminución de flujos automotores y de sus velocidades de desplazamiento dentro de la ciudad y el diseño de rutas complementarias e integradas de transporte público que favorezcan la intermodalidad del transporte.

Papel del gobierno municipal.


La intervención gubernamental es imprescindible, en cuanto el gobierno municipal es el centro de decisiones en la planeación urbana, es el actor llamado a realizar las inversiones necesarias en la construcción y amoblamiento de las vías y los parques, y tiene la capacidad de producir estímulos que favorezcan el cambio de paradigma, mediante la imposición de cargas fiscales que desestimulen el uso innecesario de vehículos motorizados y estimulen la oferta privada de facilidades como parqueaderos para bicicletas, duchas públicas, etc.

Condiciones objetivas.

La reconversión del paradigma de movilidad en Cartago puede favorecerse por una tradición de movilidad en bicicleta y a pie, por la topografía plana, por el clima seco, por la altura sobre el nivel del mar, por la existencia de una malla vial de buena calidad y amplitud que puede ser fácilmente intervenida para la segmentación y diferenciación de actores, por el tamaño de la ciudad, que permite su recorrido en bicicleta.

Ventajas adicionales.


Una reconversión ecológica del transporte urbano favorecería la puesta en marcha de corredores eco-turísticos y contribuiría a liberar recursos de los habitantes, que hoy se gastan en la adquisición y sostenimiento de medios motorizados y del ente municipal, cuyos costos de mantenimiento y construcción de vías disminuiría en forma directamente proporcional a la motorización, al mermar su impacto en el viario municipal.

Obstáculos subjetivos y condiciones para superarlos.

En un mundo ideal estas soluciones podrían ser adoptadas inmediatamente por la administración y aceptadas por la ciudadanía. Pero no es así. Es conveniente crear una dinámica de demanda previa respaldada por una masa crítica de ciudadanos, para que la administración municipal entre a responder a dichas demandas y se genere un dinámica de negociación favorable a estas soluciones.

La apropiación del tema por parte de la ciudadanía, la movilización política por estos temas, es un objetivo por el cual vale la pena trabajar..

Para favorecer la aparición de esa masa crítica de ciudadanos, deberíamos empezar por la realización de una serie de actividades focalizadas a los centros educativos, las empresas, los barrios y las instituciones.

A pesar de que sea correcta y bien intencionada, una intervención administrativa corre el riesgo de ser mal recibida y, aunque se la pueda aplicar por un tiempo deja remanentes muy fuertes de resistencia en la población, que favorecen la frustración de sus objetivos o su reversión en una próxima administración.

Cuando se rompen paradigmas implícitos, como el actual de la movilidad, se corre el riesgo de que la intervención sea percibida como agresión autoritaria contra intereses específicos de los ciudadanos, incluso por parte de quienes se benefician directamente del proceso.

Conclusiones.

En consecuencia, las medidas que buscan transformar radicalmente el entorno físico, deben ir preferiblemente detrás y no delante de la modificación de las percepciones sociales. La opinión pública se moviliza espontáneamente con mayor facilidad bajo lemas conservadores que en favor del cambio. La ley de inercia opera no sólo en sistemas físicos sino también en sistemas sociales.

Para detener el incremento acelerado del daño ambiental y social productos de la movilidad motorizada, es urgente adoptar medidas administrativas, tributarias y de planificación urbana que disminuyan el transporte automotor en favor de medios más respetuosos con el medio ambiente.

Antes de tomar medidas administrativas radicales es necesario incidir deliberadamente en los paradigmas culturales, para que una vez adoptadas por la administración sean bien recibidas y respaldadas por la ciudadanía.

martes, 6 de octubre de 2009

La trama de la vida y su relación con la BiCicleta


Por: Jorge Iván Ballesteros Toro
Martes, 06 de octubre de 2009

Al pasar de un lado a otro, de libro en libro, página en página, texto a texto y palabra a palabra, vamos encontrando relaciones con objetos de estudio que cada individuo tiene. Un caso particular es el transporte no motorizado, y al interior de este, la BiCicleta. Por ello, remitiendo a Capra (1996) cuando expone que la trama de la vida es, desde luego, una antigua idea que ha sido utilizada por poetas, filósofos y místicos a través de los tiempos para comunicar su percepción del entretejido y la interdependencia de todos los fenómenos. Redes a todos los niveles interactuando en forma de red con otros sistemas. Redes dentro de redes que en cada escala y bajo un escrutinio más cercano visualiza nodos de una red que se revelan como redes más pequeñas.

Una exposición de palabras ubica la BiCi como un ejemplo que categoriza conceptos propios de la trama de la vida. Entenderla como redes de redes y sus relaciones complejas entre sí. Por ello, los términos holístico y ecológico difieren ligeramente en sus significados y parecería que el primero de ellos resulta menos apropiado que el segundo para describir el nuevo paradigma. Una visión holística de, por ejemplo, una bicicleta significa verla como un todo funcional y entender consecuentemente la interdependencia de sus partes. Una visión ecológica incluiría esto, pero añadiría la percepción de cómo la bicicleta se inserta en su entorno natural y social: de dónde provienen sus materias primas, cómo se construyó, cómo su utilización afecta el entorno natural y a la comunidad en que se usa, etc.

En consideración, en esta red de relaciones, un mecanismo similar de retroalimentación actúa cuando vamos en bicicleta. Al principio, cuando aprendemos, nos resulta difícil dominar la retroalimentación de los cambios continuos de equilibrio y maniobrar en consecuencia. Así, la rueda delantera de bicicleta de un principiante oscila fuertemente, pero a medida que nuestra pericia aumenta, nuestro cerebro dirige, evalúa y responde a la retroalimentación automáticamente, hasta que las oscilaciones de la rueda delantera se convierten en una línea recta.

Para comprender estas relaciones Capra nos expone tres criterios clave: patrón, estructura y proceso. Para ilustrar la diferencia entre patrón y estructura, tomemos un sistema no vivo bien conocido: la bicicleta. Para que algo pueda ser llamado una bicicleta, deberá existir un número de relaciones funcionales entre sus componentes conocidos como cuadro, pedales, manillar, ruedas, cadena, ruedas dentadas, etc. La configuración completa de estas relaciones funcionales constituye el patrón de organización de la bicicleta.

La estructura de la bicicleta es la manifestación física y su patrón de organización en términos de componentes de formas específicas, hechos de materiales específicos. El mismo patrón bicicleta puede manifestarse a través de muchas estructuras distintas. El manillar tendrá distinta forma para una bicicleta de paseo, otra de carreras, una de montaña y una de ciudad; el cuadro podrá ser pesado y sólido o ligero y delicado, los neumáticos podrán ser estrechos o anchos, tubulares o macizos. Todas estas combinaciones y muchas otras serán reconocidas como diferentes manifestaciones físicas del mismo patrón de relaciones que define a una bicicleta.

En una máquina tal como una bicicleta, las partes han sido diseñadas, fabricadas y ensambladas para formar una estructura con componentes fijos. En un sistema vivo, por el contrario, los componentes cambian continuamente. Hay un flujo incesante de materia y energía a través del organismo.

En el caso de nuestra bicicleta, el patrón de organización está representado por los dibujos de proyecto necesarios para su construcción, la estructura por la bicicleta específica física y el vínculo entre patrón y estructura por el proceso mental de su diseñador. En un organismo vivo, el patrón de organización está corporeizado por la estructura del sistema, mientras el vínculo entre patrón y estructura reside en el proceso de continua corporeización.

Por último, este enfoque de la trama de la vida propone un cambio de paradigma. Interiorizar nuevas formas de comprender nuestro entorno y nuestra relación con las comunidades. Así pues, se propone una alfabetización ecológica que conlleve a una reforma fiscal ecológica, la cual llevada a cabo con firmeza y lentitud, a la larga, iría dejando gradualmente fuera de mercado a las tecnologías y hábitos de consumo dañinos y nocivos. A medida que los precios aumentasen, con la correspondiente contrapartida de reducción de impuestos sobre los ingresos, la gente cambiaría el carro por la bicicleta, usaría los transportes públicos y maximizaría la capacidad de sus vehículos en sus desplazamientos hacia y desde el lugar de trabajo, estudio y ocio.

sombras